Por Aimee Herring, de Parents Magazine

¿No es sorprendente cuántos pañuelos de papel puede usar y cuántos tazones de sopa puede beber tu familia en una temporada? Sin embargo, no supongas que la tos de tu hijo es un simple resfriado porque podría ser algo más grave. Te informamos cuándo preocuparte y qué hacer.

 

Cuándo preocuparse: toses y resfriados

 

• Tos perruna

Tu hijo se fue a la cama con congestión nasal pero duerme en paz desde hace unas horas. De repente, oyes en el monitor para bebé algo que suena como una foca vocalizando. Corres y lo encuentras luchando por recobrar el aliento. 

Es probable que la causa sea: el crup, una enfermedad viral que causa inflamación de la laringe (órgano de la voz) y la tráquea (conducto de las vías respiratorias).

Es muy común entre octubre y marzo, y suele afectar a niños de 6 meses a 3 años de edad. Por lo general, la tos delatora mejora durante el día pero regresa por dos noches más. También puede producir un silbido agudo (llamado estridor) cuando se inhala. Algunos niños tienden a contraer crup cada vez que tienen un resfriado.

Cómo ayudar: cuando tu hijo se despierta con una tos tipo ladrido, abrígalo y salgan al exterior: el aire frío con frecuencia ayuda a relajar las vías respiratorias. También puedes abrir el agua caliente en la ducha y sentarte con él en el baño lleno de vapor de 15 a 20 minutos, ya que el aire cálido y húmedo lo puede ayudar a respirar, asegura Jennifer Shu, M.D., editora de Baby and Child Health de la Academia Americana de Pediatría. Llama al 911 si tu hijo en verdad tiene problemas para respirar, o si su estridor empeora con cada bocanada de aire o dura más de cinco minutos. Entre ataques, usa un humidificador de vapor frío en su cuarto, y asegúrate de que beba bastante líquido. Aunque por lo general el crup se resuelve solo, siempre consulta al médico si sospechas que se trata de eso. Hay investigaciones recientes en las que se ha determinado que una dosis de esteroides orales, que los médicos solían recetar solo en casos de crup grave, también puede ser útil en casos más leves.

 

• Tos con flema

En un caso de tos, se oye la presencia de moco, y al niño también le gotea la nariz, tiene dolor de garganta, los ojos llorosos y poco apetito. 

Es probable que la causa sea: un resfriado común, que puede durar de una a dos semanas, aunque tendrá su peor etapa (y la más contagiosa) en los primeros días. Los niños tienen un promedio de seis a diez resfriados al año, según el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, así que puedes esperar más de uno durante este invierno. 

Cómo ayudar: como los resfriados se producen a causa de virus, los antibióticos no ayudan: ni se te ocurra pedir a tu pediatra que te recete uno. (Sin embargo, consulta a tu médico si el niño tiene moco verde persistente y fiebre, porque puede haber desarrollado una infección bacteriana de los senos paranasales). Si tu hijo es demasiado pequeño para sonarse la nariz, usa gotas nasales con solución salina y una jeringa de succión para ayudar a extraer el moco y reducir la probabilidad de tos. También pueden ayudar usar un humidificador de vapor frío y darle un baño tibio. Puedes hacer que el niño inhale un poco de ungüento mentolado de una toalla, pero no lo apliques directamente sobre su piel, a menos que así te lo indique el médico. También deberás consultar al profesional antes de dar a tu hijo medicamentos de venta libre, y pregúntale cuándo tendrá edad suficiente para chupar pastillas para la tos.

 

• Tos seca nocturna

El niño ha tenido una tos molesta, que aparece y desaparece, durante todo el invierno. Empeora cada noche y cada vez que corre.

Es probable que la causa sea: asma, una afección crónica en la que las vías respiratorias en los pulmones se inflaman y estrechan, y producen un exceso de moco. Aunque los padres suelen creer que la señal primaria del asma es el silbido, es posible que el único síntoma que tenga tu hijo sea una tos seca y persistente, en particular de noche. Debbie Lonzer, M.D., profesora auxiliar de pediatría en el Hospital de Niños de la Clínica Cleveland, explica: “El moco en los pulmones genera un pequeño cosquilleo que hace que los niños tosan”. Otras señales de alerta: el ejercicio, las alergias, los resfriados o el aire frío disparan la tos. Si tu hijo es pequeño o delgado, puedes ver que su pecho se hunde cuando toma aire. 

Cómo ayudar: visita al médico si sospechas que tiene asma. Los niños con edad suficiente (en general, de 5 o 6 años) soplarán en un tubo especial para probar su función pulmonar. Para hacer un diagnóstico en niños más pequeños, los médicos normalmente se basan en el examen físico del paciente, de los informes de los padres sobre el patrón de síntomas y de cualquier historial familiar de alergias o asma. Los niños con casos leves pueden inhalar medicamentos broncodilatadores durante un ataque, mientras que los que tienen casos de asma entre moderados y graves también necesitan un medicamento preventivo diario. Llama al 911 si tu hijo tiene problemas significativos para respirar o no puede hablar, comer o beber.

 

• Tos desdichada

Por primera vez en su vida, tu hijo está demasiado exhausto como para jugar. Tiene una tos débil y ronca, fiebre alta, dolor muscular y resopla por su nariz congestionada.

Es probable que la causa sea: influenza, también conocida como gripe, una enfermedad viral que ataca el sistema respiratorio. La gripe tiene un período de incubación largo en los niños, por lo que pueden andar por ahí con el virus y compartirlo con amigos y familiares durante días antes de que aparezcan los síntomas. “Se disemina mediante pequeñas gotas; por eso, cuando un compañero de la escuela estornuda solo una vez, el virus de la gripe vuela por todo el salón de clases”, explica la Dra. Lonzer.

Cómo ayudar: para bajar la fiebre y aliviar los dolores, dale a beber con la comida o la leche muchos líquidos, además de acetaminofeno, o ibuprofeno si tiene menos de 6 meses. El año próximo asegúrate de que lo vacunen contra la gripe.

 

• Tos jadeante y con gorjeos

Tu bebé ha tenido un resfriado durante algunos días, y ahora la tos tiene un sonido sibilante y áspero. Parece respirar con rapidez y está muy irritable.

Es probable que la causa sea: bronquiolitis, una infección de los bronquiolos, las vías respiratorias más diminutas en los pulmones. Cuando se inflaman y se llenan de moco, al niño le resulta difícil respirar. La causa más común es el virus sincicial respiratorio (conocido como VSR). Según informa Allan Lieberthal, M.D., profesor de pediatría clínica en la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles, la bronquiolitis ataca con mayor frecuencia a los bebés pequeños durante los meses invernales.

Cómo ayudar: comunícate de inmediato con tu pediatra si tu hijo parece tener dificultad para respirar o beber. De acuerdo con las nuevas pautas publicadas por la Academia Americana de Pediatría, por lo general los bebés no necesitan una radiografía de tórax ni análisis de sangre. El médico puede diagnosticar una bronquiolitis con un examen físico y un estudio exhaustivo de su historial. Alienta al niño a descansar y a beber mucho líquido. Según las nuevas pautas, la mayoría de los pequeños no necesita medicamentos (broncodilatadores, antibióticos o esteroides). En casos graves, puede ser necesario hospitalizar a un niño para suministrarle oxígeno, líquidos o medicamentos.

 

• Tos ahogada

El niño tiene un resfriado desde hace más de una semana y ahora sufre ataques de tos: puede llegar a toser más de 20 veces en una respiración. Entre ataques, se le hace difícil respirar y produce un extraño chillido cuando inhala.

 Es probable que la causa sea: tos ferina o convulsa, que recientemente ha estado en aumento. Un tipo de bacterias llamadas pertussis atacan el revestimiento de los conductos respiratorios y eso produce una inflamación intensa que estrecha, y algunas veces incluso bloquea, las vías respiratorias. Es más probable que contraigan tos convulsa los niños que aún no tienen todas sus vacunas (la TDaP [tétanos, difteria, tos ferina] de cinco dosis suele darse a los 2, 4 y 6 meses, entre los 15 y 18 meses y entre los 4 y 6 años). Sin embargo, los bebés pequeños corren un riesgo mayor. “Los niños de menos de 6 meses no tienen suficiente fuerza en sus pulmones como para producir el chillido característico, por lo que es más difícil para los padres detectarla”, aclara Gordon Bloomberg, M.D., profesor adjunto de pediatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, en St. Louis. En lugar de eso, su tos puede venir en estallidos constantes que terminan en arcadas o vómitos, pueden dejar de respirar durante un breve tiempo y sus labios pueden ponerse morados porque no reciben suficiente oxígeno.

Cómo ayudar: llama al médico de inmediato si sospechas que tu hijo tiene tos ferina. Los bebés de menos de 6 meses necesitarán hospitalización. La infección se trata con antibióticos, y otros adultos y niños de la casa pueden necesitar antibióticos preventivos y una inyección de refuerzo para evitar enfermarse. La tos ferina es de alto contagio, y la inmunidad comienza a menguar a los cinco años de la vacunación. Los antibióticos despejarán la infección después de unos cinco días si se comenzaron a tomar enseguida, pero la tos puede permanecer durante meses y también regresar cuando el niño tenga otras infecciones respiratorias.

Tos realmente repugnante

Tu hijo tiene un resfriado desde hace una semana ya, y está empeorando. Su tos es húmeda y con flemas, y su respiración parece más rápida que de costumbre.

Es probable que la causa sea: neumonía, en la que un virus o bacteria invade los pulmones y hace que se llenen de líquido. “Como el niño intenta hacer que el líquido salga de sus pulmones, una tos por neumonía tiende a ser bastante desagradable”, reconoce la Dra. Lonzer. “Es esa tos en la que se expectoran flemas”.

 Cómo ayudar: tu pediatra tal vez pueda diagnosticar neumonía con un examen físico, pero tal vez necesite enviar al niño a que le tomen una radiografía. Puede hacerle un examen de saturación de oxígeno (en el que le colocan una tira tipo vendaje alrededor del dedo) para ver si el nivel de oxígeno está bajo. Si el médico determina que la neumonía es bacteriana conforme a los resultados de la prueba, recetará antibióticos; una neumonía viral debe seguir su curso. Por lo general, la neumonía se puede tratar en casa pero, si es grave, tu hijo deberá quedarse en el hospital durante algunos días.

Alivios simples para la tos

  • Mucha agua
  • Aspirador nasal
  • Sopa de pollo
  • Humidificador de vapor frío

Publicado originalmente en el número de febrero de 2007 de la revista Parents.

 

Quizás también te interese:

Deja tu comentario.

Comentarios

No te pierdas nuestras Novedades.
Suscríbete a nuestros Boletines Informativos.
Respetamos tu privacidad..