Cómo aliviar los síntomas de la menopausia, calores, sofocos,…
Aliviar los síntomas de la menopausia.-La menopausia es algo por lo que todas la mujeres pasamos en nuestra vida, con más o menos síntomas, dependiendo de muchos factores.
El término menopausia procede del griego mens, que significa «mensualmente», y pausi, que significa «cese». Se define como el cese permanente de la menstruación y tiene correlaciones fisiológicas, con la declinación de la secreción de estrógenos por pérdida de la función folicular. Es un paso dentro de un proceso lento y largo de envejecimiento reproductivo.
La menopausia es una parte normal de la vida. Es un proceso lento y largo de envejecimiento que culmina con la vejez. Para la mayoría de las mujeres este proceso comienza silenciosamente alrededor de los cuarenticinco años, cuando la regla, o período, empieza a ser menos regular. La disminución en los niveles de las hormonas estrógeno y progesterona causa cambios en su menstruación.
Estas hormonas son importantes para mantener en buen estado de salud al aparato reproductor de la mujer (la vagina y al útero), lo mismo que para garantizar los ciclos menstruales normales y para un embarazo exitoso. El estrógeno también ayuda a la buena salud de los huesos y a que las mujeres mantengan un buen nivel de colesterol en la sangre.
Casi todas consideramos la menopausia como una sola fase, pero en realidad hay varias, a menudo poco distintas una de otra. Para ser más concreta, la menopausia está dividida en tres fases distintas que son: la perimenopausia (fase previa a la menopausia), la menopausia y la post menopausia (posterior a la menopausia).
Los síntomas de la menopausia.
A menudo nos llega la pregunta de cuáles son los síntomas de la menopausia y en este artículo vamos a intentar daros alguna pista al respecto. Lo cierto es que es una pregunta difícil de contestar ya que la respuesta será diferente para cada mujer, dependiendo de inumerables factores.
Pero si se puede hacer una lista de los síntomas de la menopausia más habituales que afectan a la mujer al inicio y a lo largo de la menopausia. Estos síntomas son causados por los cambios hormonales que afectan a la mujer en esta fase de su vida. Los más conocidos de los síntomas de la menopausia son los sofocos y los cambios de humor, que aparecen desde la perimenopausia en casí todos los casos, pero a parte de estos hay muchos más y su intensidad es tan variable que pueden pasar completamente desapercibidos.
Los principales síntomas de la menopausia:
- Menstruaciones irregulares: La frecuencia del ciclo menstrual puede variar y este termina por desaparecer completamente.
- Disminución del deseo sexual.
- Sofocos: Es uno de los síntomas de la menopausia más comunes. Tiene relación directa con la disminución del nivel de estrógenos.
- Sudores: Normalmente acompañan los sofocos.
- Enrojecimiento en cara y cuello: Esta relacionada con los sofocos.
- Dolores de cabeza.
- Articulaciones dolorosas.
- Aceleración del ritmo cardíaco.
- Incontinencia urinaria
- Mareos
- Sensación de cansancio permanente: Otro síntomas de la menopausia muy común.
- Ansiedad: Esta relacionada con los sofocos y el estrés.
- Irritabilidad: También esta relacionada con los sofocos y el estrés.
- Trastornos del sueño o insomnio: Están relacionados con los sofocos ya que estos son más frecuentes por las noches.
- Sequedad vaginal: Es debida a que las paredes de la vagina pierden su elasticidad y adelgazan con la perdida de estrógenos. Esto puede provocar relaciones sexuales dolorosas.
- Aumento de peso: Son sólo unos kilitos de más pero se notan mucho ya que son muy difíciles de perder.
- Problemas de memoria
- Problemas urinarios: Puede tratarse de incontinencia leve o de infecciones más frecuentes.
Al contrario de lo que muchas mujeres piensan, la depresión no es uno de los síntomas de la menopausia. Es una enfermedad que suele acompañarla y es consecuencia de esta y de los profundos cambios generales a los que la mujer se enfrenta en esta fase.
Por último, hay que tener presente que entre todos los síntomas de la menopausia, el definitivo y que marca al entrada de la mujer en la menopausia es la ausencia completa de menstruación durante al menos 12 meses consecutivos. Esta es la razón por la que la menopausia se diagnóstica a posteriori. En cualquier caso, es aconsejable consultar con su ginecólogo cuando pensamos que sufrimos varios de estos síntomas.
Sólo él podrá diagnosticar con seguridad la llegada de la menopausia y recetaros el tratamiento más adaptado para disminuir esos síntomas.
Para completar este artículo, os dejamos a continuación unas referencias que os ayudarán a definir mejor la menopausia en función de la edad en la que se manifiesta:
- Si la menopausia se manifiesta antes de los 40 años, hablamos de menopausia precoz.
- Si la menopausia se manifiesta entre los 40 y los 45 años, hablamos de menopausia temprana.
- Si la menopausia se manifiesta entre los 45 y los 50 años, hablamos de menopausia normal.
- Si la menopausia se manifiesta después de los 50 años, hablamos de menopausia tardía.
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Los tratamientos de la menopausia.
Hoy día la menopausia ya no supone un problema importante para la mujer. Existen varios tratamientos, principalmente hormonales, que permiten reducir casi por completo sus efectos y molestias. A continuación, veremos cuales son las opciones que nos puede recomendar el ginecólogo en función de nuestro caso.
También juegan un papel cada vez más importante la fitoterapia y las terapias alternativas, que pueden apoyar o reforzar un tratamiento hormonal tradicional.
Terapias hormonales para la menopausia, ¿Qué son?
La THS (Terapia Hormonal Sustitutiva) tiene por objetivo aportar las dosis de hormonas necesarias diariamente para disminuir al máximo o eliminar por completo las molestias de la menopausia. Con este tipo de tratamientos también se intenta prevenir las enfermedades cuyo riesgo aumenta tras el déficit hormonal (osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, …).
Las hormonas que se aportan con estos tratamientos son estrógenos y progestágenos. En el caso de una menopausia artificial provocada por una histerectomía, el tratamiento sólo aportara estrógenos (se habla entonces de monoterapia).
- En el tratamiento de una menopausia natural, el medico nos recetará la llamada “terapia combinada”, en la que se utilizan estrógenos y progesterona. La administración puede ser de tres formas distintas, dependiendo del caso de cada una y de la decisión del medico:
Terapia combinada cíclica secuencial: el estrógeno se administra a lo largo de 21 días. Los últimos doce o catorce días de tratamiento se añade un progestágeno. Entre ciclo y ciclo se deja una semana de descanso. - Terapia combinada continua secuencial: en este caso, se toma el estrógeno de forma continua. Los doce o catorce primeros días de cada mes se añade una progestágeno. No se interrumpe el tratamiento durante ninguna semana.
- Terapia combinada continua: aquí, estrógeno y progestágeno se administran de forma continua y sin descanso alguno durante todo el tratamiento.
Estas terapias se administran habitualmente por vía oral o bien a través de parches a pegar sobre la piel.
Una vez iniciado el tratamiento hormonal, hay que acudir al medico cada tres meses para ajustar la dosis si es necesario. Los tratamientos hormonales tienen algunos efectos secundarios que aparecen en un diez por ciento de las mujeres y tienden luego a desaparecer al cabo de 3 a 6 meses desde el inicio del tratamiento. Estos efectos secundarios suelen ser, en el caso de la progesterona, aumento del apetito y del peso corporal, sensibilidad mamaria, disminución del apetito sexual y fatiga. En el caso de los estrógenos, estos son habitualmente náuseas, flatulencia, retención de líquido, dolores de cabeza, cálculo vesical y piernas pesadas.
En el caso de mujeres con enfermedades graves del hígado, o bien con cáncer de mama, ovario u útero, la THS está contraindicada.
Por último, THS (Terapia Hormonal Sustitutiva), TRH (Terapia de Reemplazo Hormonal) o TSH (Terapia de Sustitición Hormonal) son la misma cosa y es frecuente encontrarse con estas siglas en algún articulo.
Terapias alternativas para aliviar los síntomas de la menopausia.
Las terapias alternativas para aliviar los síntomas de la menopausia suenan muchas veces a cosas raras, aunque cada vez menos. En efecto, estas están cada vez más implantadas en nuestra sociedad y utilizadas por todos. También nos pueden echar una mano en mantener a raya nuestra menopausia.
El Yoga
Seguramente es algo que os suena. ¿Quién de nosotras no ha probado algún día una clase de yoga? El Yoga es una técnica milenaria originaria de la India. Pues bien, estudios muy serios demuestran que la práctica regular del yoga reduce de forma sensible los sofocos y la sudoración nocturna en las mujeres con menopausia. También mejora la atención y la concentración y ayuda a combatir la aparición de la depresión. Todo eso, por supuesto, además de los beneficios intrínsecos para el cuerpo y el organismo en general. Una sesión de yoga diaria, varios días a la semana bastaría para ayudarnos pero, recordad que no hay que practicarlo a lo “bestia”…
La Acupuntura
Es una de las terapias alternativas que más fuerte esta entrando en nuestra sociedad estos últimos años. Proviene de la medicina tradicional china. Si bien su eficacia está demostrada para el tratamiento de muchas enfermedades, respecto a la menopausia no está nada claro. Los últimos estudios parecen arrojar que no tiene eficacia alguna en la disminución de los sofocos o sudoración propios de le menopausia. Pero los expertos advierten que la cantidad y calidad de los trabajos analizados hasta la fecha no son suficientes para desechar por completo esta técnica.
Además de un cambio de dieta y de hábitos de vida, son muy importantes los ejercicios/terapias que nos ayudan a relajarnos y a alcanzar un alto grado de armonía con nuestro cuerpo. Un buen masaje o una buena sesión de hidromasaje nos dejaran como nuevas y nos harán olvidar de nuestros problemas. Una vez nuestra mente relajada, el resto ya no nos molesta tanto ¿o no?.
Fitoterapia para aliviar los síntomas de la menopausia y como complemento o sustitutivo a las terapias hormonales.
La fitoterapia es la ciencia que utiliza los recursos vegetales con finalidad terapéutica, para prevención y tratamiento de patologías, y también sirve en la menopausia. Para las que sienten curiosidad, encontraréis una definición mucho más extensa en la Wikipedia. La fitoterapia es recetada por médicos fitoterapeutas o por farmacéuticos.
A día de hoy, los expertos consideran cada vez más la fitoterapia cómo el segundo tratamiento más eficaz para aliviar los efectos de la menopausia, después de la THS, según indicaron en el Primer Congreso Nacional de Fitoterapia que tuvo lugar en abril de 2008. Según un dato aportado en ese congreso, el 90% de los ginecólogos europeos prescribiría habitualmente plantas medicinales. Uno de los coordinadores del congreso y ginecólogo del Instituto de Ginecologi a, Obstetricia y Neonatologi a del Hospital Cli nic de Barcelona, Camil Castelo-Branco, resaltó además que el evento “pone de manifiesto la acción de la medicina natural en la menopausia y la conversión de la fitoterapia en una herramienta mas para ofrecer a las mujeres una atención integral y personalizada en una etapa natural de su vida”.
La fitoterapia se está teniendo cada vez más en cuenta en el tratamiento de la menopausia ya que puede aportar de forma natural muchos elementos necesarios al equilibrio de la mujer en esta etapa de su vida.
Los elementos contenidos en algunas plantas como la soja, el trébol rojo, la cimicifuga o el lúpulo resultan muy útiles para aliviar y reducir los sofocos y sudores; también contra las sudoraciones es muy útil la salvia. Para controlar el peso se puede echar mano de plantas ricas en fibra, con efecto saciante y reductor de la absorción de grasas e hidratos de carbono, como la ispágula o el glucomanano, plantas con actividad termogénica y antioxidante como el té verde, o plantas que favorecen la digestión de las grasas y nos ayudan a controlar los niveles de colesterol, como la hoja de alcachofa. Para controlar el nerviosismo, la irritabilidad o el insomnio, se pueden recetar tratamientos a base de plantas como la valeriana, la pasiflora, la melisa, la amapola de California, el espino blanco (que ayuda además a reducir las palpitaciones) y el hipérico.
Los fitoestrógenos.
Los fitoestrógenos son un conjunto de compuestos no esteroideos encontrados en los vegetales que se clasifican en varios grupos: isoflavonas de soja, lignanos, cumestanos y lactosas derivadas del ácido resorcílico.
El grupo más eficaz parecido a los estrógenos endógenos es el de las isoflavonas de soja, conocidas de todas. Las mayores concentraciones de fitoestrógenos se encuentran en el brócoli, la soja, el té verde y negro y el vino, así cómo en la piel de los frutos secos. Otros alimentos ricos en fitoestrógenos son la chirimoya, el aguacate, los frutos secos (cacahuetes, avellanas, anacardos, pistachos y piñones), los pepinos y tomates, los dátiles y las granadas.
Suplementos vitamínicos para aliviar los síntomas de la menopausia.
La menopausia, ya lo hemos visto, trae consigo multitud de cambios en el organismo de la mujer. Además de los desequilibrios hormonales, la menopausia provoca también carencias de algunos elementos vitales, principalmente el calcio y la vitamina D o la vitamina E. Esas carencias son las que terminan provocando gran parte de las enfermedades asociadas a la menopausia, tales cómo la osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, etc.…
Todos estos elementos que nos faltan se encuentran de forma natural en los alimentos que consumimos pero para llegar a ingerir las dosis diarias necesarias para compensar los efectos de la menopausia puede llevar a la aparición de efectos secundarios (especialmente aumento de peso) por lo que a menudo se recurre a los suplementos vitamínicos.
-Suplementos vitamínicos: Calcio y vitamina D.
La perdida de calcio en el organismo va estrechamente asociada con los niveles de vitamina D ya que ésta es la responsable de fijarlo en los hueso y evitar que este se disuelva en la sangre.
La osteoporosis, de la que hablaremos en detalle más adelante, es la consecuencia directa de la falta de calcio en el organismo de la mujer en la menopausia. La vitamina D necesita del sol para producirse. Los rayos del sol que penetran a través de la piel convierten las moléculas de grasa subcutánea en vitamina D y por esa razón es recomendable tomar el sol unas 10 minutos al día, no más.
Muchos estudio demuestran que las mujeres que viven en países soleados y realizan actividades al aire libre no tienen tanta deficiencia de vitamina D cómo las que viven en países poco soleados o que no suelen exponerse a los rayos del sol.
La vitamina D también se encuentra en los productos lácteos (con el calcio), en los pescados grasos o en el aceite de hígado de bacalao.
La vitamina D, además de fijar el calcio en los huesos, también participa en fortalecer el sistema inmunitario y mantener la piel en buen estado. Además, estudios recientes demuestran que las mujeres que toman suplementos diarios de vitamina D tienen menos probabilidades de padecer cáncer de pecho (en el caso de los hombres, tienen menos probabilidad de padecer cáncer de próstata).
Un reciente estudio apunta a que la vitamina D también juega un papel antienvejecimiento importante ya que las personas con niveles elevados de esta vitamina poseen telómeros más largos que las personas con bajos niveles. Los telómeros son los extremos de los cromosomas, cuya función principal es mantener la estabilidad estructural de las células, su división y su tiempo de vida. Estos están directamente relacionados con la velocidad de envejecimiento de nuestro cuerpo.
-Sumplementos vitamínicos: Vitamina E.
La vitamina E tiene especial importancia en el cuidado del corazón y del sistema circulatorio. Esta vitamina tiene por particularidad proteger a las membranas de las células impidiendo que los radicales libres las oxiden.
Evita la degradación de los órganos y la aparición de enfermedades cardíacas. Junta con las vitaminas A y C, forman el grupo de vitaminas antioxidantes. Además de estas propiedades, la vitamina E también ayuda a prevenir las cataratas, ayuda a controlar los niveles de azúcar en la sangre de los diabéticos, y tiene propiedades cicatrizantes.
Las fuentes de vitamina E son exclusivamente de origen vegetal (sobretodo las grasas) ya que las fuentes de origen animal contienen cantidades insignificantes de esta vitamina. Entre las principales Fuentes están las semillas y el aceite de girasol, las avellanas, las almendras tostadas, el aceite de oliva y la lecitina de soja. También se encuentra, en menor concentración, en la manzana, los espárragos, el aguacate y el mango.
La única manera de ingerir esta vitamina en cantidades sin engordar por el efecto de las grasas vegetales, es tomando diariamente suplementos vitamínicos.
Existen en el mercado multitud de complementos vitamínicos naturales, sencillos o combinados, que nos ayudan a compensar estas carencias. Por supuesto, es recomendable combinarlos con una dieta adaptada para potenciar al máximo sus efectos.
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Enfermedades asociadas a la menopausia.
La menopausia nunca viene sola. Combinada con la edad, esta suele venir acompañada por algunas enfermedades “asociadas”, de las que todas hemos oído hablar. Las más comunes son la osteoporosis, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer de mama, el aumento de peso y la depresión.
La osteoporosis, es sin duda, aun de las más frecuentes enfermedades asociadas a la menopausia a ante la cual hemos de tomar especiales medidas. A continuación veremos con más detalle en que consiste esta patología.
La osteoporosis y la menopausia.
La osteoporosis es una enfermedad progresiva directamente relacionada con la menopausia cuya principal característica es la pérdida de densidad ósea, que conlleva a un mayor riesgo de fracturas. La osteoporosis también puede provocar anemia y ceguera. La osteoporosis se produce mayoritariamente en las mujeres y su principal causa es la menopausia.
Las causas principales de la osteoporosis son la disminución de estrógenos y otras hormonas, la deficiencia de calcio y vitamina D. El consumo de tabaco, alcohol y cafeína, junto con unos hábitos de vida sedentarios, favorecen su aparición.
Recientes estudios indican que también influyen factores genéticos en su aparición. Se calcula que la osteoporosis afecta a 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 12 hombres.
Los huesos del cuerpo humano, que contienen las reservas de calcio de nuestro organismo, están en constante proceso de formación y reabsorción. El hueso antiguo es reabsorbido por las células osteoclastas y se deposita nuevo hueso a través de las células osteoblásticas (gracias Wikipedia, que haría sin ti). Cuando la formación de hueso nuevo es menor que la reabsorción de hueso antiguo, aparece la osteoporosis. Los huesos se vuelven entonces menos densos y más frágiles. La pérdida de hueso suele ser gradual y a menudo sólo tomamos conciencia de ello cuando sufrimos alguna fractura. Las fracturas más comunes son las de cadera, cuello del fémur, muñeca, vértebras lumbares y costillas. Lógicamente, para las personas afectadas por la osteoporosis, es importante evitar las posibles caídas.
La osteoporosis se diagnostica a través de una densitometría radiológica de la columna y de la cadera con la cual se cuantifica el contenido mineral de los huesos para conocer la densidad ósea. También se utiliza a menudo la Tomografía Axial Computerizada (TAC) o la ecografía.
El calcio es necesario para el crecimiento y fortalecimiento óseo a través del proceso de formación/reabsorción y es uno de los pilares del tratamiento de la osteoporosis.
Las agencias de salud suelen recomendar ingerir una cantidad diaria de 1.200 mg de calcio para personas con riesgo de osteoporosis (aunque esa recomendación puede variar de un país a otro). Es importante por lo tanto tener una dieta rica en productos lácteos, proteínas, vitamina D y exponerse al sol de forma regular pero controlada. Los suplementos de calcio también suelen ser une buena fuente para conseguir la cantidad diaria recomendada. Estos son especialmente útiles para las personas a las que no les gusta la leche y los lácteos o que tienen alergia a estos alimentos.
Los tratamientos médicos de la osteoporosis más habituales empiezan con la terapia de sustitución hormonal que nos receta el medico en cuanto empiezan a aparecer los primeros síntomas de la menopausia. Al mantener de forma artificial los niveles hormonales, esta también contribuye a la conservación de la densidad ósea. También existen otras clases de tratamientos a base de bifosfonatos o calcitonina. En todos los casos, es el médico quién decidirá el tratamiento más adecuado para ti.
Hacer ejercicio diario es algo muy importante para reducir la perdida de densidad ósea. Caminar, hacer gimnasia, hacer ejercicios de resistencia, stepping o gimnasia, bailar, etc, estos todos son excelentes ejercicios para prevenir la osteoporosis. Son especialmente recomendados los ejercicios de resistencia ya que fuerzan el hueso a trabajar contra la gravedad y lo fortalecen más. En cambio, no hay que hacer ejercicios que impliquen algún tipo de impacto, por el lógico riesgo de fractura que conllevan. También hay que evitar (y esto es poco conocido) los ejercicios que implique flexión, ya que la flexión anterior de la columna aumenta el riesgo de fracturas vertebrales. Nada de intentar tocarse los pies con las manos…
En resumen, practicar ejercicios diarios y tener una dieta rica en calcio y vitamina D ayudan a mantener la salud ósea. Esto es aún más efectivo si se viene practicando desde edad temprana, a modo de prevención, antes de que empiece la menopausia.
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Alimentos recomendados para la menopausia.
A continuación publicamos una lista de los principales alimentos recomendados para una dieta adaptada a la menopausia. Por supuesto, la lista se puede ampliar con unas cuantas cosas más y también se pueden completar muchos de estos alimentos con suplementos vítaminicos.
- Leche: Mejor desnatada, y al ser posible con calcio añadido. La leche naturalmente contiene calcio, pero hoy en día existen leches “reforzadas” en calcio y eso nos viene estupendamente. Hay que tomar al menos dos vasos de leche diarios o reemplazarlos por yogurt desnatado.
- Queso: Mejor desnatado. Lo ideal es tomar todos los días una ración de queso, ya sea de pasta firme o untable.
- Huevos: Es recomendable tomar 3 huevos enteros por semana. Puede tener contraindicación en caso de níveles altos de colesterol.
- Carne: Puedes comer pollo (2 veces por semana) o carne de ternera sin grasa (2 veces por semana). Nada de fiambres o embutidos de cualquier tipo.
- Pescado: Preferentemente pescado azul, rico en Omega 3, tres veces por semana.
- Vegetales: Puedes consumir todos los vegetales que quieras, cuando quieras, los que más calcio contienen son el brócoli, el nabo, la espinaca y la col. También la zanahoria y todos los vegetales de hojas verdes, tomate, o cualquier otra hortaliza que te guste. Limita el consumo de patata y maíz una vez a la semana.
- Frutas: Puedes comerlas todas, preferentemente crudas. En el caso del plátano, mejor sólo 1 vez a la semana.
- Legumbres: Son una excelente fuente de calcio, sobretodo la soja, las alubias y los garbanzos, así cómo las lentejas.
- Cereales: Preferentemente integrales, arroz, pastas, harinas. Consumir 1 porción diaria.
- Pan: Mejor que sea integral, puedes comer 2 rebanadas por día.
- Aceite: De oliva, girasol, uva, soya o maíz. Evitar los aceites mezclados y las mantequillas. Sólo utilizar el aceite para condimentar, nada de fritos en nuestra dieta.
- Bebidas: preferentemente agua mineral, es recomendable tomar dos litros de agua al día. Evitar las bebidas gaseosas o los sodas por el gas que contienen. Evitar también las bebidas alcohólicas porque fijan las grasas. Por supuesto, están permitidos todos los zumos de frutas y zumos de vegetales.
Azúcar: Reemplázalo por edulcorantes artificiales o naturales como la stevia.
Las verduras deben ser una parte importante de nuestra dieta.
Además, si quieres que esta dieta sea lo más efectiva posible, debes tener en cuenta una serie de consejos adicionales:
- Es mejor hacer 6 comidas diarias de poca cantidad cada una, que hacer 3 comidas con mucha cantidad.
- Las porciones deben ser equivalentes a platos pequeños, como hemos dicho antes es mejor comer poco varias veces al día que mucho pocas veces.
- Bebe mucho líquido, te ayudará a depurar tu organismo.
- Realiza alguna actividad física diaria, camina todos los días a buen ritmo durante 1 hora, y realiza tres veces en la semana ejercicios localizados para bajar la tripa y fortalecer los glúteos.
- Un correcto seguimiento medico es fundamental, no lo olvides y recurre a el cada vez que lo necesites.
Vídeo – Aliviar los síntomas de la menopausia, los sofocos, calores,…
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Esta entrada ha sido modificada el 18/07/2019 18:23