Como entretener a los niños en un viaje.

Como entretener a los niños en un viaje.

Uno de los temores de los padres a la hora de ponerse en marcha hacia ese destino tan deseado en las vacaciones son los hijos. Un viaje largo en coche, tren o avión puede suponer todo un desafío para su aguante. Para los niños, especialmente si son pequeños, estos trayectos se les hacen muy pesados y esto provoca que se sientan molestos y así lo expresan. Precisamente para evitar esta reacción en ellos, los padres pueden contar con ciertas técnicas que ayuden a controlarlo.

Amaya Terrón, psicóloga clínica y de la salud mental, alenta a los adultos a que nunca pierdan la calma ante estas situaciones y a no desesperarse ante tales comportamientos por parte de los niños. Si esta conducta se vuelve cada vez más irritable, la experta aconseja no ceder a las llamadas de atención, que son muchas veces el pretexto por el que los niños se ponen desagradables, a menos que lo pidan de una forma aceptable y no a modo de rabietas.

Para enfrentarse a viajes largos acompañados de niños, siempre hay que mantener una actitud optimista, ilusión, motivación y, sobre todo, ganas de estar con los hijos. Con respecto a los preparativos, los instrumentos imprescindibles son: comida y bebida, juguetes adaptados para viajes, y música o programas entretenidos y adecuados para los más pequeños.

“Los niños necesitan movimiento, expresión, atención, juego, experiencias y descanso, pero, sobre todo, respeto”, indica Terrón, quien da unas recomendaciones básicas a tener en cuenta en estas situaciones:

  • No frustrarse si reclaman atención porque es lo normal. Cuando esto ocurra, hay que jugar y atenderles, por ejemplo, jugando con ellos al veo veo.
  • Los niños se cansan rápido, por lo que hacer pequeñas paradas en el camino cada cierto tiempo puede ser muy bueno para que ellos estiren las piernas, se muevan y canalicen energía.
  • Llevar siempre a mano agua para mantenerlos hidratados y juguetes adecuados para los viajes.
  • Atender a sus necesidades esenciales. No obligarles, por ejemplo, a aguantarse las ganas de orinar porque esto puede hacer que sientan más ansiedad.
  • Hablar sobre las actividades que van a poder realizar cuando lleguen a su destino, así al imaginarse haciendo actividades agradables se sentirán animados y motivados.
  • Aprovechar esos momentos en los que están juntos en un coche u otro medio de trasporte para hablar e interactuar con los pequeños.
  • Podemos utilizar las nuevas tecnologías para proyectarles películas que les mantengan entretenidos y atentos.

 

Actividades de entretenimiento

Terrón defiende la gran oportunidad que suponen estos viajes en familia para interactuar mejor con los pequeños y no solo para entretenerlos, sino también para entrenar habilidades como la memoria, la concentración y la atención, que serán muy beneficiosas en su vida académica posterior.

Existen muchos juegos divertidos e instructivos para mantener a los niños entretenidos y poder disfrutar del viaje. El libro “Qué se puede esperar del segundo año” (2011), de Heidi Murkoff y Sharon Mazel, proporciona diferentes ideas para garantizar la diversión de los más pequeños:

  • Juguetes improvisados, como piezas de construcción, animales de plástico o trozos de tela de colores llamativos. Incluso se pueden crear sus propios juguetes sencillos de viaje con objetos tan básicos como una botella de agua vacía o hacer tus propios títeres dibujando caras en los dedos y jugando con las manos.
  • Libros pequeños, ligeros y fáciles de llevar. Si el niño está aburrido, puedes distraerle leyéndolos de forma teatral.
  • Pizarra magnética, con la que el niño pueda dibujar y garabatear fomentando su imaginación.
  • Juegos de geografía. El juego del ‘veo-veo’ es perfecto para incitar a los niños a que observen y conozcan el paisaje de su alrededor explicándoles o preguntándoles a cerca de los accidentes geográficos.
  • Repeticiones. Consiste en retar a los hijos a que imiten los movimientos o gestos de los padres y creando secuencias sencillas para que los copien, como tocarse el mentón, acariciarse la mejilla y mover la cabeza en un mismo orden.
  • Juegos de asociaciones. Utilizando un cuaderno o la propia pizarra se dibujan formas que sean fáciles de reconocer, como cuadrados, triángulos o corazones, y desafiando al pequeño a que adivine lo que son.
  • Juegos con papel. Usando revistas, cuentos o cualquier publicación que tenga muchas imágenes y fotos se puede jugar con el niño al veo-veo o al juego de asociaciones. El papel de aluminio puede valer también, ya que es un material tan flexible como la plastilina.
  • Jugar a quedarse inmóviles. Este juego sirve para el coche y consiste en poner una música animada durante un minuto mientras todos los ocupantes, salvo el conductor, se mueven siguiendo el ritmo y, cuando pare la música, todos se quedan quietos.
  • Objetos magnéticos, como una bandeja pequeña para el horno junto con unos imanes en forma de letras del alfabeto.

Todas estas actividades infantiles conseguirán que el niño aprenda mientras juega y se entretiene.

“Lo que no es recomendable hacer es exigirles por encima de sus posibilidades, chantajearles para que se porten bien haciendo que repriman sus necesidades básicas, anteponer nuestra comodidad a sus necesidades como niños, ceder en exceso a sus demandas o gritarles y amenazarles perdiendo los nervios”, advierte Terrón.

La experta insiste en señalar la importancia de la comunicación y la interacción con los hijos para aprovechar ese tiempo con ellos e interesarse por sus asuntos.

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