Dislipidemia en personas diabéticas; Una correcta alimentación es esencial.

La Dislipidemia es la presencia de elevación anormal de concentración de grasas en la sangre (colesterol, triglicéridos, colesterol HDL o/y LDL).

Una adecuada dieta alimenticia en la dislipidemia es la piedra angular del tratamiento de esta alteración. Por ejemplo, la dieta tradicional americana (Estados Unidos) contiene alrededor de 450 mg/día de colesterol, de 35-40% de calorías derivadas de grasas (14% es de grasa saturada).

El colesterol y la mayoría de las grasas saturadas de la dieta inhiben la actividad del receptor de la LDL, ello condiciona una disminución del aclaramiento metabólico de dicha lipoproteína. Por tanto, en la dieta deben sustituirse las grasas saturadas por carbohidratos, grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas a fin de reducir el nivel del colesterol total y LDL-C.

 

Recomendaciones para la dislipidemia en diabéticos.

Dislipidemia 1

A continuación veremos algunas recomendaciones para casos de DISLIPIDEMIA.

  • Consumo limitado del colesterol a cifras < 300 mg/día.
  • Las grasas deben representar una cantidad < 30% del total de las calorías diarias.
  • Las grasas saturadas será <al 10% del total de las calorías.
  • El resto de calorías en forma de grasas se proporcionarán equitativamente entre las poliinsaturada y monoinsaturada.

Esta norma es la dieta nº1 recomendada por la NCEP es idéntica a la dieta recomendada por la Asociación Americana de Diabetes. Si a los 3 meses no se consigue la respuesta deseada, se pasará a la dieta nº 2 que es más estricta ya que limita a cifras <al 7% las grasas saturadas y el colesterol a 200 mg al día.

Las grasas saturadas se deben reemplazar por carbohidratos en estas dos dietas, que constituyen un 50-60% de las calorías totales. Pacientes tratados con dietas de alto contenido en carbohidratos pueden presentar incrementos en los niveles de los triglicéridos y VLDL-C, especialmente cuando el consumo de fibra es bajo.

Por este motivo, la NCEP dispone para el paciente diabético una dieta alternativa, esta consiste en un con-sumo menor de carbohidratos (40-45% de las calorías totales).

Un exceso de grasas poliinsaturadas puede reducir los niveles de HDL-C, a pesar de que disminuyen los niveles del LDL. Las grasas monoinsaturadas (aceites de oliva y de cacahuete) reducen LDL-C sin disminuir el HDL-C.

 

Dislipidemia 2

 

Consecuentemente, las dietas con una reducción del contenido de carbohidratos y enriquecidas con ácidos grasos monoinsaturados, facilitan un mejor control de la glucemia, reducen los niveles de triglicéridos y VLDL-C y aumentan los niveles HDL-C. Aunque, aún se cuestiona la conveniencia y viabilidad de estas dietas.

Se recomiendan en pacientes afectos de dislipemias dietas con un alto contenido en fibra. Las fibras solubles pueden disminuir el LDL-C en un 5-10% y reducir los triglicéridos y VLDL-C, aunque son necesarias gran-des cantidades (15-20 g/día) para conseguir el efecto deseado y muchas veces estas cantidades son mal toleradas.

La adición de fibra en las dietas con alto contenido de carbohidratos mejora también el control glucémico y deberían ser recomendadas en pacientes diabéticos.

Hay que ser prudentes en la recomendación de dietas con alto contenido en fibra en aquellos pacientes que presenten gastropatías autonómicas.

El aceite de pescado presenta altas concentraciones de ácidos grasos omega-3 poliinsaturados, ácido eicosapentanoico y ácido docosa-hexanoico .

Dosis de 5-20 g/día, pueden disminuir los triglicéridos en individuos con hipertrigliceridemia. Otros beneficios potenciales de estos ácidos grasos incluyen una disminución de la agregación plaquetaria, inhibición de la formación eicosanoide y reducción de la presión arterial.

Datos epidemiológicos y estudios clínicos en pacientes con CC demuestran que una dieta rica en estos ácidos grasos hace descender la mortalidad por CC. Desgraciadamente, en la diabetes tipo II el uso elevado de ácidos grasos omega-3 tienen un efecto adverso sobre el control glucémico.

Además, los niveles del LDL-C y LDL apolipoproteína B (apoB) se incrementan paradójicamente en los pacientes hipertrigliceridémicos cuando reciben un tratamiento con estos ácidos grasos. Por este motivo, este tratamiento a altas dosis no se recomienda en pacientes diabéticos hasta que no se conozcan sus efectos reales en la diabetes tipo II.

 

Quizás también le interese el artículo:

Qué es el Selenio. Carencias, síntomas y efectos adversos.

selenio

Deje su comentario.

Dislipidemia en diabéticos. Recomendaciones alimenticias.
4.9 (97.33%) 15 votes



MetaDatos del artículo:

Autor:

"Decidido a crear un website útil."

Título del Artículo: Dislipidemia en diabéticos. Recomendaciones alimenticias.

Última modificación: 10 de enero de 2018